La misteriosa desaparición de las bolas del árbol de Navidad

 Villadelárbol es famosa por exhibir el árbol de Navidad más espectacular de todo el mundo. Ningún árbol en el el planeta igual la belleza del árbol que montan los habitantes de Villadelárbol.

No es que en Villadelárbol monten un árbol enorme, ni llenos de luces ni nulo por el estilo. Lo que tiene de peculiar el árbol de Navidad de Villadelárbol son las hermosas bolas artesanales que cuelgan. Son bolas hechas a mano por los vecinos, llenas de historias, de emociones, de brujería y de cariño.

Todos los primaveras millones de personas visitan Villadelárbol en las vísperas de Navidad y en los días posteriores para contemplar el hermoso árbol adornado con esas inigualables bolas. Pero este año, al día próximo de Navidad….

-¡Las bolas! ¡Las bolas han desaparecido! -gritaba la concurrencia al ver el árbol de Navidad desnudo de sus hermosos adornos.

Todo el pueblo fue a la plaza, a ver qué había pasado. Los visitantes que están en Villadelárbol ese día asimismo acudieron. Si podían colaborar, sin duda lo harían.

Entre el barullo, un caprichoso se acercó al corregidor, que intentaba poner orden, y le dijo:

-Yo ví anoche a un señor coger las bolas -dijo el caprichoso.

A pesar del barullo, la concurrencia que estaba cercana se enteró y la notificación corrió de boca en boca. En pocos minutos se hizo el silencio.

-Palabra, pequeño -le dijo el corregidor.

-Era un señor ilustre -dijo el niño-. Las metió en un saco y se las llevó a un carro ilustre tirado por animales. Me pareció verle dejar una nota al pie del árbol.

Todo el pueblo se acercó al árbol y lo rodeó mientras el corregidor se abría paso para ver si encontraba la nota.

-¡Aquí está! -exclamó el corregidor. Y leyó en voz ingreso:

Ayer, al producirse con el trineo, golpeé accidentalmente el árbol y rompí las bolas. Me las he llevado al taller para que mis compañeros las reparen. Esta misma perplejidad las devolveré sanas y salvas. Con cariño, Papá Noel.

-Aceptablemente, ocultación resuelto -dijo el alcalde-. Se conoce que con la alegría de la Navidad nadie reparó en que las bolas estaban rotas. Quiero a todo el mundo en casa en cuanto inicio a oscurecer, no siendo que Papá Noel no pueda venir.

Y así lo hizo todo el mundo. A la mañana próximo, el árbol de Navidad de Villadelárbol estaba como siempre, fuera de por un pequeño detalle. Al pie del árbol había muchos regalos para la concurrencia del pueblo. Una gran nota decía: Por las molestias.

Y así acaba la historia de la misteriosa desaparición de las bolas del árbol de Navidad de Villadelárbol.

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