El misterio del payaso triste

Sad circus clown in traditional make up, cartoon friendly clown in classic outfit vector Illustration on a white background

Había una vez un payaso que siempre estaba triste. El payaso triste trabajaba en un circo que tenía mucho éxito. A pesar de estar siempre triste y cabizbajo, el número del payaso triste tenía mucho éxito, porque en un santiamén salían otros payasos alegres que le mofaban de él, le tiraban agua y le hacían burlas. Al divulgado le encantaba ver aquello.

Un día, el payaso triste fue a comprar al supermercado de la ciudad. Iba con su vestimenta de payaso, pero sin pintar. Un chico lo reconoció por su rostro triste y decaído y se acercó a charlar con él.

-Tú eres el payaso triste, ese del que todos los demás payasos se ríen -dijo el chico.

-Sí, ese soy yo -dijo el payaso.

-¿Por qué estás triste ahora, si no estás actuando en el circo? -preguntó el chico.

-¿Es que no lo sabes? Yo siempre estoy triste. Soy así. No hago ningún papel -dijo el payaso. Y se fue sin afirmar carencia más.

El chico quiso examinar por qué el payaso estaba siempre triste. Se lo contó a sus amigos y a todos les pareció buena idea investigar. Habían gastado muchas veces el número de los payasos en el circo y pensaban que el payaso triste solo hacía un papel. No les gustó carencia enterarse que no era así.

Al día venidero fueron todos al circo. Pero esta vez no les gustó carencia el número de los payasos. El payaso triste estaba triste de verdad. Aunque lo peor fue cuando se acercaron a ver a los payasos a sus camerinos, al terminar el espectáculo. Los payasos se estaban metiendo con el payaso triste de verdad.

Los niños trazaron un plan. Le contarían a todo el mundo lo que habían gastado y volverían al circo para ver el venidero pase. Esto fue lo que hicieron.

Cuando el payaso triste salió y los demás payasos empezaron a mofarse de él, los niños y todos los que conocían la historia empezaron a abuchear a los payasos alegres, a llamarlos abusones, a tirarles cosas y a pedir que dejaran en paz al payaso triste.

Los payasos alegres se fueron corriendo y quedó solo el payaso triste. Por primera vez en mucho tiempo, el payaso triste sonrió. Entonces, todo el divulgado empezó a aplaudir y a vitorear al payaso triste, que desde entonces se convirtió en el payaso fuerte, porque nunca más permitió que nadie se metiera con él, aunque eso fuera lo que se esperara de él.

-Ocultación resuelto -dijeron los niños, muy orgullosos no solo de tener descubierto lo que le pasaba al payaso sino, sobre todo, por haberlo a ayudado.

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